(Pelín Gilipuá, 6-4-2008)
Los agricultores españoles no se fían de las témporas. Esta es la conclusión que se obtiene a la vista del último informe sobre seguros agrarios y productos asegurados que ha publicado la patronal del sector, lo cual es bastante chocante, ya que son los mismos hombres del campo y sus predicciones los que sirven de base y fundamento a nuevas disciplinas científicas relacionadas con la meteorología, como la predicción de lluvias o sequías, y además gozando de reputación y renombre a nivel social.
Esta aparente contradicción no inmuta a los estudiosos de lo heterodoxo, que en un congreso recientemente celebrado han otorgado los galardones más señalados a miembros de la Asociación de Predictores Agrarios por sus trabajos, y a su presidente D. Felipe Lluevepoc por predecir de forma atinada que el tsunami de Thailandia no llegaría a las costas españolas y no afectaría a nuestras cosechas. El acto de entrega de premios finalizó con la distribución entre los asistentes (previo pago de 10 euricos, a ver) de varios artículos de merchandising, como el Calendario Zaragozano y artefactos predictores de última generación, como la cola de burro clavada con chincheta y la figurica del santo que menea el brazo según vaya a hacer.
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