martes 16 de septiembre de 2008

Especialistas del Pentágono se desplazan a la isla de La Gomera para realizar estudios sobre comunicaciones secretas

(Aris Thóteles, 6-1-2008)

Los formadores de espías que trabajan en el Pentágono y en el F.B.I. se encuentran estos días en La Gomera estudiando el silbo canario como forma de transmitirse mensajes secretos sin que puedan ser descifrados por el enemigo.

"Aunque el oido humano es capaz de reconocer ciertos patrones como sílabas, el silbo es un completo desconocido para las huestes comunistas, que no podrán interpretarlo ni en un millón de años", nos manifestó Reginald Fairfax, portero de noche del garaje del Pentágono. "Sólo nosotros, con la inestimable ayuda del pueblo de La Gomera, vamos a ser capaces de articular un sistema de códigos e instrucciones que harán indescifrables nuestros mensajes secretos", finalizó.

Dicho sistema parece ser que va a contener, además del mensaje cifrado, ciertos elementos de distracción para confundir al enemigo, como por ejemplo el típico silbido de llamada para el perro o el chulit de admiración que se profiere al cruzarse con una tía buena. "De lo que se trata -señaló el señor Fairfax- es que los espías del Este no sepan distinguir entre uno de nuestros mensajes de una melodía típica, aunque sabemos a ciencia cierta que han contratado al director de la ópera de Novosibirsk, que posee un oido extraordinario, para intentar descubrir nuestras comunicaciones".

"Además -nos indicó para finalizar- estamos estudiando la manera de silbar en varios idiomas, mediante el método de introducir dos dedos en la boca, pero eso ya son tareas de otros especialistas que vendrán después de nosotros. Nuestra tarea es sólo de ir abriendo camino en este prodigioso y novedoso campo de las comunicaciones".