viernes 3 de octubre de 2008

THE TELEPLASTIC INQUIRER Publica en exclusiva las cartas del Dr. P. Unto acerca de sus experimentos sobre percepción extrasensorial


Malcom Pañero, 2-10-2008


Debido a su gran interés como documento, Malcom Pañero ofrece a nuestros lectores las cartas recibidas en nuestra redacción acerca del experimento del Profesor P. Unto sobre percepción extrasensorial. El conjunto forma un interesante debate:

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11.10.2005.

Como principal responsable de la experiencia conocida como "Experimento X", en el cuál participó como observador, entre otros, su corresponsal, Malcom Pañero, quisiera mostrar mi estupefacción. La causa de la misma es la decisión, anunciada por el mismo periodista al finalizar el experimento, de no publicar nada sobre el mismo debido, según dijo, al escaso interés de los resultados obtenidos.

Tal vez su corresponsal estime que los resultados estadísticamente significativos alcanzados por el sujeto carecen de interés, sin embargo, personas más cualificadas que él, me han hecho llegar su aliento a continuar con las investigaciones tras los esperanzadores resultados obtenidos por el equipo de investigación. Sin otro particular, reciban cordiales saludos de P.unto, Licenciado en Paranormalidades Parapsicológicas Paracientíficas, Master en Paraciencias Parapsicológicas Paranormales.

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12.10.2005.

Me siento obligado, como investigador parapsicológico y observador del "experimento x", a matizar algunos aspectos del mismo:

1. El periodista Malcom Pañero basó su impresión negativa respecto al experimento, entre otras cosas, en mi propio informe altamente crítico con esa experiencia.

2. La buena voluntad del profesor Unto no puede ocultar las carencias metodológicas de su equipo. (Formado por un adolescente con aspecto drogado además del propio profesor) A pesar de que el protocolo elegido era muy adecuado, claramente inspirado en mi elogiada obra "Metodología Paratodo", su aplicación fue claramente defectuosa. Debido a esos fallos, achacables a la bisoñez bienintencionada del profesor y a la idiotez extrema de su ayudante, el sujeto conocía los objetivos a adivinar de manera previa a su señalamiento.

3. El "laboratorio" del profesor no es el lugar más apropiado para la realización de este tipo de experiencias. A pesar de que su jefe en la hamburguesería nos garantizó que pondría un cartel en los servicios del local avisando de que no se podía pasar mientras durase la experiencia, al menos tres sujetos nos interrumpieron en diferentes ocasiones, llegando uno de ellos a orinar sobre la mesa de trabajo. En su disculpa cabe decir que un tablero sobre el inodoro no le concede la dignidad de "mesa de trabajo".

4. A pesar de todo lo dicho, el sujeto parece poseer ciertos dones clarividentes que tal vez mi propio laboratorio podría investigar.

E. Lemento. Prospector Telekinésico diplomado y docente en la Academia Paquito en las materias de Horoscopología Comparada y Videncia Cuantíco-Vibracional de primer grado.

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13.10.2005.

No salgo de mi asombro al leer las palabras de mi eminente colega, el profesor Lemento. A pesar de que, como es su costumbre, acudió ebrio a la experiencia, la fantasiosa descripción de lo sucedido en ella que muestra su carta solo puede achacarse al efecto de substancias de mayor poder alucinógeno o al ahondamiento de su evidente- y lamentable- discapacidad mental. Como cortesía personal hacia un enfermo, contesto a su carta refutando cada uno de sus puntos.

1. Resulta dudoso que el señor E. Lemento pudiera hacer informe alguno, dado su estado de ebriedad y su analfabetismo científico.

2. La obra titulada "Metodología Paratodo" solo puede haber sido elogiada por el gran poder absorbente del papel en la que están impresas sus tres páginas, que le habilita como papel higiénico en caso de urgencia. El brillante protocolo del experimento X es en su totalidad fruto del diseño de este que escribe, y basado en mis profundas reflexiones epistemológicas recogidas en artículos como "Intrumentos teóricos de investigación parapsicológica: el ojo de buen cubero". Lo que la mente enferma del profesor Lemento toma como conocimiento previo del sujeto acerca de los objetivos de la experiencia se corresponde con la contrastación de mi teoría de la "clarividencia retroactiva previa y antepenúltima" y no con supuestos fallos de aplicación protocolar. (Cuidadín con lo que dice de mi ayudante que es primo mío)

3. El desprecio con el que el eminente investigador se refiere a mi laboratorio, por el mero hecho de estar instalado en el urinario de mi lugar de trabajo, no hace más que mostrar la clase de elitismo idiota al que los falsos investigadores se entregan con demasiada facilidad. No todos tenemos medios para instalar un laboratorio estable en el trastero de la ferretería familiar, como el apreciado profesor. Sin embargo, es la actitud mental abierta, y no los medios materiales los que propician los grandes descubrimientos. Mi Quimicefa, bien utilizado, puede deparar grandes satisfacciones al investigador aplicado, tantas como el aparato construido a partir del motor de un aspirador del que tan absurdamente orgulloso se muestra E. Lemento.

4. Buen intento, pero me aseguré de que el sujeto no supiera leer para evitar que algún espabilado como usted intentara seducirlo para robármelo.

Por último, aconsejo al director del Inquirer que no acoja a tipejos de esta calaña en sus páginas si desea conservar el prestigio tan merecidamente ganado.

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15.10.2005

Señor director:

Ruego disculpe el que mi buena intención para informar detalladamente de la verdad sobre la actualidad de la investigación parapsicológica haya propiciado que seres de dudosa forma humana como el "profesor" P. Unto, que en otras circunstancias permanecería en el anonimato más merecido, alcancen las páginas de su respetada publicación.

Sobre las últimas patochadas del señor Unto:

1. Para juzgar la capacidad de los demás se precisa una mente, por muy enferma o defectuosa que pueda ser. Hágase usted con una y entonces descubrirá asombrado un mundo nuevo hasta ahora oculto para usted. Se llama "pensamientos organizados"

2. Al menos mi libro tiene páginas y está hecho de papel, su articulito ridículo fue escrito con bolígrafo BIC de ocho colores en el reverso de un sobre de mostaza. Su instrumento teórico, por otro lado, es una herramienta roma al lado de mi constructo metodológico, "el instinto travieso", que ha sido capaz, entre otras cosas, de aportar conocimientos sólidos, como el carácter quántico de la visión remota próxima o "vistazo furtivo". A su lado, su "clarividencia retroactiva previa y antepenúltima" no pasa de ser una fábula incoherente incapaz de explicar, como si hace mi propia teoría del "vistazo furtivo" la inocente necesidad que experimenta el sujeto de hacer trampas. Mostré claramente que, lejos de ser una manifestación colateral del poder Psi Ki, como sostiene usted con ridículo tesón, se trata de una impregnación quántica del ritmo vibracional del cerebro del sujeto sometido a presiones experimentales.

3. Su Quimicefa es la versión del 87, en cambio la mía es posterior, de mediados de los 90, lo cual acredita su mayor versalitidad. Por ejemplo, las probetas en esta nueva versión vienen con la gradación en pulgadas cúbicas. Mi "extractor áureo", además del motor de una aspiradora, tiene en su estructura otros elementos que no voy a revelar, constituyendo un eficacísimo instrumento en la detección de elementos vibracionales anómalas cuya patente solo espera que el contubernio negativista de las multinacionales del electrodoméstico- gama blanca- cese en su campaña de desprestigio.

4. Sepa usted que he contratado al idiota de su primo para descargar material en la ferretería de mi padre. En agradecimiento, me ha facilitado la dirección del sujeto y en próximas fechas realizaré una experiencia propia. He de reconocer que su idea de utilizar un ilusionista profesional en este tipo de experiencias adivinatorias como sujeto es brillante. Tanto que dudo que sea suya.

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El intercambio epistolar se interrumpió en este punto. Recibimos una carta del presidente de la P.I.P.A, sociedad de la que ambos investigadores son miembros, en la que, además de asegurarnos que la camaradería y la cordialidad son características de los investigadores agrupados en su asociación, se nos acusa de instigar una campaña de desprestigio de claro carácter detractor.