Encontrada en el Templo de Salomón de Jerusalén la llave de la caja de madera que guardaba la primera astilla incorrupta de la cerilla que prendió fuego al olivo del que se extrajo el aceite que sirvió de merienda a los trabajadores que transportaron las piezas de hierro que utilizó el herrero para confeccionar la cerradura de la puerta de la iglesia donde se conservaba la urna en la que reposaba el trozo de madera que el carpintero utilizó para hacer las cuñas donde Cristo apoyaría los pies en la cruz del Gólgota.