Al parecer el suceso se produjo cuando representantes de la multinacional homeopática
Buarón pretendieron registrar ciertos preparados que incluían fecha de caducidad. "Es como pretender ponerle caducidad al aire", comentó el empleado, tras lo cual fué sujeto de un ataque fulminante de carcajeo y risión. El prospecto de uno de ellos decía: "Consumir preferentemente antes del 19 de octubre de 2090, por la tarde".